Historias de captadores

La anécdota de los ‘socios abiertos’

Esta es la divertida historia de captadores que siempre se recuerda en las reuniones de equipo de Palma de Mallorca, y hasta la propia protagonista de esta anécdota ¡se parte de risa!

captadora conversando con una socia potencialHabía una vez una captadora que siempre hacía muchos socios abiertos*. Un día, su Responsable de Equipo habló con ella y le comentó que debía intentar escuchar un poco más, preguntar, y saber si realmente esa persona quería hacerse socia. En definitiva, debía evitar rellenar formularios a la ligera con personas que al final no iban a colaborar. Para ello, le recomendó dar varias opciones para cerrar socios al momento, unas sugerencias básicas que se dan a todos los captadores de Wesser.

La captadora, una joven orgullosa que cuando le decías algo lo llevaba al más elevado extremo, mientras conversaba con una señora súper interesada en hacerse socia, siguió al pie de la letra las sugerencias de su responsable. Y aunque aquella mujer estaba claramente decidida a inscribirse en la ONG, en ese momento no podía conseguir su número de cuenta para completar el formulario. A lo que la captadora le respondió:

CAPTADORA: “Señora, si no tiene aquí mismo la cuenta, no le voy a poder apuntar”

SEÑORA: Pero… ¿Cómo podríamos hacerlo? Estoy muy interesada.

CAPTADORA: Pues usted debe buscar su cuenta y decírmela, si no, no puedo apuntarla.

SEÑORA: ¿Y no hay otra forma? Es que vengo al hospital y no traigo la cartilla bancaria conmigo.

CAPTADORA: ¡No! ¡Lo siento! ¡Otra vez será! Necesito la cuenta bancaria para cerrar su formulario.

Y así estuvieron en bucle un buen rato… Hasta que se percató su Responsable de Equipo, y antes de que perdiera la posibilidad de conseguir un nuevo socio, intervino amablemente para solucionarlo.

Al terminar de conversar, la captadora se acercó a su responsable diciendo: “Ah pero… ¿Tú que me habías dicho? Que no hiciera socios abiertos… ¿No?”

*Los socios abiertos son personas que completan el formulario para colaborar con la ONG, pero finalmente deciden no contribuir.


Los psicólogos de la calle

Había una vez una captadora que se encontraba trabajando en un centro de salud. Allí conoció a una señora de unos 75 años que esperaba para su consulta con el médico, y tras conversar, finalmente decidió hacerse socia.

mujer asomada a la ventana

Al terminar su consulta, la señora estuvo pidiendo a los trabajadores del centro de salud que le ayudaran a pedir un taxi para regresar a casa (vivía muy cerca de allí). Sin pensárselo dos veces, la captadora llena de ternura por todas las cosas de las que habían hablado momentos antes, se ofreció a llevarla a casa.

Aquella señora vivía en un tercer piso sin ascensor, estaba viuda y no había tenido hijos. Al acompañarla, la mujer invitó a la captadora a pasar, y estuvieron viendo fotos antiguas y charlando un largo tiempo. Así fue cómo la animó a acudir a Cruz Roja para tener compañía y apuntarse a algún taller.

Tiempo después ambas se reencontraron, y la señora no pudo más que agradecerle de corazón todo lo que hizo aquel día, por acompañarla y recomendarle acudir a Cruz Roja. Ahora, cuando necesitaba ayuda, algún voluntario de la organización acudía a su casa a ayudarla con la compra y demás tareas.

“Me sentí muy orgullosa de mi trabajo y de que a veces, como yo siempre digo, somos ‘los psicólogos de la calle’. Muchas personas se desahogan con nosotros contándonos sus preocupaciones y problemas”. Charo Cantalejo, Delegada de Palma de Mallorca.

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