Viaje Solidario Wesser 2018: Perú, cuna de empatía y solidaridad

Paradójicamente, y a pesar de ser parte de una sociedad completamente globalizada, muchas veces no profundizamos en las emociones, en entender la importancia de las relaciones humanas desde nuevas perspectivas. En pocas palabras, muchas veces necesitamos un pequeño empujón que nos invite a transformar nuestra realidad, a exponernos a circunstancias y situaciones que ni siquiera imaginamos.

Bajo esta premisa es que nace el Viaje Solidario Wesser, una iniciativa que permite que sus beneficiarios vean de primera mano cómo nuestro trabajo en el sector del fundraising cambia la vida de miles de personas en las zonas en las que actúan las ONG con las que nos comprometemos.

Captadores Wesser en la sede de Cruz Roja Peruana

Daniel, que ha disfrutado del Viaje Solidario 2018, considera que la experiencia ha sido nueva y diferente. Nunca ha viajado con la idea de participar en un proyecto humanitario en el que “compruebas cómo, efectivamente, en zonas empobrecidas la solidaridad sale a flote en forma de instinto humano”.

“Pudimos conocer la Asamblea Nacional de Cruz Roja Peruana, que hizo de anfitriona y nos sirvió de epicentro para desempeñar tareas y actividades, así como la Delegación de Cruz Roja Española en Perú. Una vez metidos en materia, tuvimos la oportunidad de invertir tiempo en el Proyecto de Intervención con Mujeres Víctimas de Violencia de Género, para lo que nos desplazamos a San Juan de Lurigancho, uno de los distritos más grandes de Lima”.

“En mi caso, siendo psicólogo, puse mis conocimientos a disposición de la ONG y acompañé a la Delegada de Cruz Roja Internacional a evaluar la eficacia del programa o de las lecciones aprendidas a la hora de adquirir competencias emocionales o actitudes de empoderamiento frente a la violencia machista y a la necesidad económica. He aprendido a valorar la lucha que llevan a cabo las mujeres en cualquier parte del mundo, y a darme cuenta de cómo a través de un buen trabajo de empoderamiento y de la sororidad se pueden hacer cosas increíbles”.

Nichel es otro de los cuatro afortunados que han podido formar parte del Viaje Solidario Wesser 2018. Y, al igual que Daniel, nos comenta que realizar un voluntariado de este calibre le ha resultado gratificante en todos los sentidos: “las mujeres con las que tratamos nos enseñaron una gran lección de humildad, empatía, sensibilidad y capacidad de resiliencia. La vida les ha puesto muchas experiencias por delante, pero ellas mantenían la sonrisa; y cada vez que nos abrazaban o nos miraban, aún sin hablar, nos transmitían toda esa bondad al completo”.

“Consiguieron que dicho sentimiento nos llegara: yo creo que fue recíproco y es lo más bonito que nos pudimos llevar. Me llenó un montón, tanto en el plano personal como en el laboral. La sensación de que, pese a los miles de kilómetros que había, conectábamos al instante con estas personas, y la fuerza que transmitían, es una fuente de inspiración. Es algo que no olvidaré”.