El derecho a la alimentación nutre nuestro trabajo

Cruz Roja Editada

¿Por qué hay hambre en la abundancia?

Yo tengo hambre, tú tienes hambre, él tiene hambre. El mundo tiene hambre, y hasta sed. Apetito de ser, ganas de mejorar, anhelo de tener una vida mejor; un logro que muchas personas no pueden ni siquiera pensar en pretender por la situación que las envuelve. Estigmatizamos la ambición y la confundimos constante y erróneamente con la avaricia o la codicia cuando es necesaria para crecer. Sin embargo, mucha gente no puede hacerlo porque no es capaz de cubrir sus necesidades fisiológicas básicas; y sin ellas es imposible alcanzar cualquier clase de desarrollo, pues la supervivencia es primordial para cualquiera de nosotros.

La cruda realidad es que grandes multinacionales privadas monopolizan la mayor parte de los recursos del planeta cuando producimos comida para aproximadamente el doble de los individuos que coexistimos en el mundo. La tragedia cotidiana de muchos rincones no interesa, y en Wesser nos dedicamos a darla a conocer día a día, palabra a palabra; haciendo uso de una responsabilidad social que, por desgracia, no habita en todas las conciencias. Además, y según ha alertado el Panel Internacional de Recursos (secundado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), los medios y sistemas con los que obtenemos actualmente nuestros alimentos causan el 60% de la pérdida de la biodiversidad a nivel mundial; una destructiva riqueza alimentaria que no se corresponde con lo que hay. La escasez de comida no siempre se debe a la falta de medios.

Hambre ni siquiera es sinónimo de hambruna, término que define el estado en el que vive el hombre de manera continua en muchos lugares y que está indiscutiblemente ligado a la desnutrición. ¿No somos en parte responsables de estas circunstancias? ¿Por qué negárnoslo en vez de admitirnos que hay zonas que precisan ayuda porque otras gozan de un cierto estado de bienestar?

Nuestro trabajo no consiste en pedir limosnas ni en rogar por caridad, pues la cooperación económica es el fruto incuestionable de una apropiada labor de sensibilización y una posterior concienciación de la sociedad. Y a esa sencilla reflexión es a la que nos debemos. No se trata solo de darle a alguien el pescado ya cocinado para saciar sus necesidades primarias, sino de enseñarle a usar una caña y un cebo para que pueda pescar el pez por sí mismo. Intentamos, en resumen, de dotar de un mayor bienestar a personas que lo necesitan desde el respeto y la educación; y por ello trabajamos con organizaciones como Cruz Roja y Alianza por la Solidaridad.

VPF/vpf

BIBLIOGRAFÍA:

Agencia EFE [en línea]. Fecha de publicación: 25 de mayo, año 2016. Artículo disponible en: http://www.efeverde.com/noticias/producir-alimentos-causa-60-perdida-biodiversidad-unea2/ [Fecha de consulta: 25 de mayo, año 2016.]

Vivas, Esther. El País Digital, ‘Los porqués del hambre’ [en línea]. Fecha de publicación: 30 de julio, año 2011. Artículo disponible en: http://elpais.com/diario/2011/07/30/opinion/1311976810_850215.html [Fecha de consulta: 25 de mayo, año 2016.]