Visión de la carretera al atardecer

Wesser aconseja una conducción eficiente

La conducción eficiente es un estilo de conducción que pretende obtener una reducción del gasto de carburante, de la contaminación ambiental y de los riesgos en carretera. Además de por los múltiples beneficios con los que cuenta, desde Wesser os animamos a ponerla en práctica desde la perspectiva de una buena prevención de riesgos laborales y de un consumo responsable:

Visión de la carretera al atardecer

  • Mejora el confort de conducción y disminuye la tensión.
  • Reduce el riesgo y la gravedad de los accidentes.
  • Ahorra combustible.
  • Reduce costes de mantenimiento en frenos, embrague, caja de cambios, neumáticos y motor.
  • Reduce la contaminación urbana y mejora la calidad del aire respirado.

¿En qué se basa?

Una adecuada previsión y anticipación, sumadas a una distancia de seguridad óptima, permiten reconocer las características del tráfico y sus potenciales situaciones de riesgo, dotándonos de eficiencia. Tendremos más tiempo de reacción ante posibles imprevistos y evitaremos acelerones y frenazos bruscos que produzcan mayor desgaste.

  • En carretera, donde normalmente las distancias son largas y la velocidad mayor, es aconsejable realizar barridos longitudinales. Llegaremos con la mirada hasta lo más lejos que podamos, y luego barreremos hasta donde estamos nosotros para volver a mirar a lo lejos.
  • En ciudad, donde la velocidad de marcha es menor, nuestro barrido visual se acortará sensiblemente y se ensanchará para no descuidar los posibles peligros característicos de este tipo de vías: peatones, vehículos que irrumpen de una intersección, semáforos, retenciones, etc.

Claves para una conducción eficiente

La primera marcha debe ser usada solo al inicio de la conducción. Cambia a segunda a los dos segundos o seis metros aproximadamente. Para la aceleración y cambios de marchas, desde Wesser te recomendamos:

  • Usarlas racionalmente. Circula preferentemente en marchas largas y a bajas revoluciones.
  • Mantener una velocidad de circulación lo más uniforme posible, evitando frenazos, acelerones y cambios de marchas innecesarios.
  • Para desacelerar, levantar el pie del acelerador y dejar rodar el vehículo con la marcha metida en ese momento. Frena de forma suave y reduce marcha lo más tarde posible.
  • Para parar, detener el coche sin reducir previamente de marcha siempre que la velocidad y el espacio lo permitan. Se aconseja apagar el motor en paradas cuya duración sea de más de un minuto.

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