Orgullo y prejuicio

Tus causas, nuestros valores

La altivez es útil, todo hombre debe ser altivo. – F. Fénelon

Cuentan que el orgullo mata los sentimientos de la misma manera que una serpiente engulle a su presa, obviando por completo su existencia. Sin embargo, el orgullo no deja de ser una emoción en sí misma, un incentivo que se suma a nuestros méritos, una fina capa más que ensalza el grosor de nuestro amor propio.

Existen dos clases de orgullo del mismo modo que se dan dos tipos de humildad; y es que cuando no lo vestimos con soberbia o lo ataviamos con altivez, no deja de ser una llana consecuencia de la humildad. Es el mejor producto de una labor bien realizada.

DSC_0287El orgullo, por otro lado, debe estar templado por la serenidad y el sosiego. Solo desde ese punto de tranquilidad, y con la suficiente constancia, podrá ser abordado a través de la modestia. Como resultado, en Wesser hablamos de orgullo por nuestro esfuerzo y por nuestra empresa; una emoción, en conclusión, basada en el rendimiento y no en el culto al ego.

Además, lo realmente relevante para desarrollar un buen trabajo no reside solo en la calidad del mismo, parte muy importante a la hora de valorarlo, sino en su propósito. Deja a un lado los prejuicios y únete a tus causas.

VPF/vpf

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